https://elmon.cat/bellaterradiari/opinio/38083/pandora-2020
Les coses tenen més valor en un segon temps, tornem després d'anar, baixem després de pujar, mengem després de menjar, envegem després de desitjar, patim després d'estimar, escrivim després de pensar... Un segon temps que també ens permet repensar després de pensar. També és veritat que morim després de viure, però fins ara ningú ha pogut demostrar que en aquest cas no es compleixi.
25.3.20
Pandora 2020
https://elmon.cat/bellaterradiari/opinio/38083/pandora-2020
5.2.19
Los enemigos, de Pablo Neruda. Poema de 1950
"Los Enemigos"
12.1.19
La mirada INCREÏBLE
27.3.12
Una mentira repetida mil veces
La inmigración hace aumentar la delincuencia y se beneficia de las subvenciones.
20.2.12
Una conversión: Periodismo versus Publicidad
10.1.12
Pon un Bartleby en tu vida
Y así, nos damos cuenta que todos tenemos un Bartleby en nosotros mismos que reprimimos en demasiadas ocasiones.
¿Acaso no seríamos más felices si hiciéramos más caso a nuestro Bartleby ?
Probablemente seríamos más criticados pero nuestra satisfacción seria suprema al afrontar situaciones con la máxima sinceridad no exenta de educación, ya que "prefiero no hacerlo" no es una sentencia categórica, sino que encierra la amabilidad del que no quiere ofender por no hacer una cosa. Si analizamos nuestra vida quizá nos daremos cuenta que en realidad nuestros momentos Bartleby han influido al por mayor en nuestra trayectoria. Cuando por nuestra timidez hemos preferido no declararnos a nuestro gran amor. Cuando hemos preferido no pelearnos por algo que finalmente se ha llevado el otro. Cuando hemos preferido no contestar una carta (o mail) que podía haber cambiado alguna cosa. Cuando por educación preferimos un sí a un no. Cuando preferimos no ceder el paso.
Como hubiera sido la historia si los ejércitos de los dictadores hubieran respondido con un "prefiero no hacerlo" a las órdenes de invasión y exterminio. O a la violencia infantil y de género. O simplemente frente a los actos de injusticia.
Claro que para algunos jefes tener un Bartleby en plantilla les sugiere la posibilidad de volverse Bartleby en el momento de pagar el sueldo y preferir no hacerlo. Hay quien piensa que a raíz de la historia de Melville se crearon los sindicatos, para defender los derechos de los Bartleby.
En cualquier caso el ejercicio es bueno y nunca es tarde para empezar.
23.8.11
La manipulación religiosa
La manipulació religiosa
23.5.11
Indignaos también...
Cuando escupimos en la calle.
Cuando no saludamos.
Cuando no somos puntuales.
Cuando gritamos sin estar heridos.
Cuando nos enfadamos sólo en horas de trabajo
Cuando nuestra frustración la tienen que pagar los demás.
Cuando hacemos esperar vehículos en el paso de cebra o cuando no los respetamos cuando somos conductores.
Cuando decimos que el precio del peaje es demasiado caro, y continuamos pagando.
Cuando hay que pagar para ver a los hijos.
Cuando los corruptos siguen ganando votos y no vamos a votar.
Cuando el cemento se come el verde.
Cuando queremos especular con nuestra propiedad.
Cuando aceleramos en la autopista para no facilitar el acceso al que se incorpora desde el lateral.
Cuando los discapacitados no tienen escuela integrada.
Cuando explicamos nuestra vida por el móvil y no respetamos el silencio de los demás.
Cuando abren una caja más en el Super y de ser últimos pasamos a ser primeros sin respetar el orden.
Cuando tenemos perro y dejamos la calle sucia.
Cuando hacemos un rato de cola y cuando nos llega el turno todavía tenemos que preparar los papeles.
Cuando ante el estante de productos no sabemos si es el A o el B y tenemos que llamar a la pareja para que nos lo diga.
Cuando seguimos comprando los productos que se publicitan en programas de televisión indignos.
Cuando idolatramos deportistas sin ética y valores sólo porque nos hacen ganar.
Cuando te rebajan lo que previamente han subido.
Cuando nos hacen confundir un patrocinio con una carrera de coches.
Cuando hay medios que viven de fabricar mentiras y después crear opinión sobre ellas.
Cuando no sabemos nunca cuál es el contrato de móvil que tenemos.
Cuando el paisaje urbano es publicidad.
Cuando compramos la misma tecnología una y otra vez porque ya no se repara.
Cuando nos destrozan el paisaje de mar y montaña pero queremos todos los servicios in situ cuando vamos.
Cuando te has vendido el patrimonio de tus abuelos.
Cuando no querías escuchar las batallitas de tus abuelos y ahora ya no te las pueden explicar.
Cuando los padres y los abuelos te han de visitar porque tú no lo haces.
Cuando nos indignamos con lo que hacen los demás y no valoramos lo que hacemos nosotros para que se indignen.
Indigneu-vos també...
19.4.11
Fotografía personal, el caso de Vivian Maier
Vivian Maier nació en Nueva York en 1926. Trabajó de niñera y era muy reservada. A menudo llevaba chaqueta y zapatos de hombre y siempre iba con sombrero. Hacía fotos sin parar y no las enseñaba a nadie. Así la describe John Maloof, su descubridor,cuando compró una caja llena de negativos en una subasta con la intención de buscar fotos antiguas para un proyecto de libro. Finalmente reunió más de cien mil negativos. Después de algunas investigaciones sobre la autoría de las fotografías,descubrió que se trataba de Vivian Maier y que ésta había muerto un 21 de abril de 2009, dos días antes de conocer su nombre. Con el material creó un blog para exponer el trabajo de Maier y no permitir que las fotografías continuaran desaparecidas en un cajón, aunque esta vez con un nombre de referencia.
Una vida de artista puro que quizá preservaba su obra de contaminaciones, como podría ser la de ser conocida y entonces influenciada en su trabajo. O quizás la incomprensión de la época y de su condición femenina no le permitieron hacerse un lugar en la profesión. Quizá por eso también guardaba con desazón muchos carretes sin revelar. En cualquier caso, una injusticia artística que dejará de serlo gracias al esfuerzo de Maloof y también del experto en arte Jeff Goldstein, que hacen de protectores de la obra de la artista. Una vida anónima en vida. Una vida descubierta y reconocida después de su muerte.
Hay una teoría sobre que algunos fotógrafos tienen en el acto de disparar el momento supremo del arte fotográfico, al instante más emotivo, la milésima de segundo capturada de una acción de vida iluminada por la luz. Después de este momento sublime vivido en directo, el resto del proceso fotográfico es un instante menor que sólo puede alimentar vanidades y éstas van contra la pureza del alma, artística, se entiende.
http://vivianmaier.blogspot.com/
Fotografia personal, el cas de Vivian Maier
Una vida d'artista pur que potser preservava la seva obra de contaminacions, com ho podria ser la de ser coneguda i aleshores influenciada en el seu treball. O potser la incomprensió de l'època i de la seva condició femenina no li van permetre fer-se un lloc en la professió. Potser per això també guardava amb neguit molts carrets sense revelar. En qualsevol cas, una injustícia artística que deixarà de ser-ho gràcies a l'esforç de Maloof i i també de l'expert en art Jeff Goldstein, que fan de protectors de l'obra de l'artista. Una vida anònima en vida. Una vida descoberta i reconeguda després de la seva mort.
Hi ha una teoria sobre que alguns fotògrafs tenen en l'acte de disparar el moment suprem de l'art fotogràfic, l'instant més emotiu, la mil·lèsima de segon capturada d'una acció de vida il·luminada per la llum. Després d'aquest moment sublim viscut en directe, la resta del procés fotogràfic és un instant menor que només pot alimentar vanitats i aquestes van contra la puresa de l'ànima, artística, s'entén.
http://vivianmaier.blogspot.com/
12.1.11
Roses per un funeral
12.4.10
La part contractant de la primera part
En temporada d'aniversari sempre és bo fer aquest tipus de repensades. Aquesta vegada vaig pensar en les pelis actuals de riure que gairebé sempre fan poc riure i gens si t'atreveixes a veure-les per segona vegada. Sempre hi ha excepcions, però això no ho sabré fins que les revisi d'aqui una pila d'anys. Ara penso en blanc i negre i els còmics en aquest color de peli que no sé si és pel no color, sempre trobo fragments genials. I no diguem quan eren mudes i els gags eren visuals.
I posats a pensar penso en els joves de 15 a 30 (per no fer més franja) que agafen horticaria quan els hi parles de pelis en blanc i negre i mudes. Si per aquests mons hi hagués una estadística sobre això, m'atraveixo a dir que el resultat ens confirmaria que cap jove no ha vist mai una peli muda i una peli en blanc i negre si no és de producció posteriro a l'any dos mil després de crist.
Per no fer llarga aquesta entrada, abans quan es feia referència al nom de Marx, sempre es deia, no el comunista, sinó els germans Marx. Ara no es pot fer perquè no saben qui és un i qui és l'altre, ni per contrast, un feia capital i els altres riure.
Bé, tota aquesta introducció per dir que voldria posar a l'abast de tothom un fragment que fa riure. I que pot tenir lectures d'aquestes de subtext, que són les que fan riure més.
També s'ha de dir que aquest fragment de riure com és d'una peli té la seva corresponen entrada al tou tube, però convé que en un bloc els joves llegeixin i que sàpiguen que hi ha lectures que també fan riure i a més no cal rebobinar o fer pause.
Que ho disfruteu.
UNA NOCHE EN LA OPERA. 1935.
Hermanos Marx
Guión: George S. Kaufman y Morrie Ryskind
basada en una historia de James Kevin McGuinness
GROUCHO MARX: DRIFTWOOD
HARPO MARX: FIORELLO
Fragmento: El Contrato
INT. ENTRE BASTIDORES - DÍA
DRIFTWOOD saca dos papeles, los despliega, le da uno a FIORELLO y se queda con el otro.
……
DRIFTWOOD acerca y aleja el contrato de sus ojos para tratar de leerlo.
FIORELLO
¿No sabe usted leer?
DRIFTWOOD
Sé leer, pero no tan de cerca.
No sé que me pasa. Se me desenfoca.
Si tuviera los brazos más largos
lo leería.
¿No tiene por casualidad un chimpancé
en el bolsillo?. ¡Ah! Ya. Ahora veo bien.
Hará el favor de poner su atención
en la primera cláusula porque es muy
importante.
Dice que… “la parte contratante
de la primera parte será considerada
como la parte contratante de la
primera parte”.
¿Qué tal?. Está muy bien. ¿Eh?
FIORELLO
No. Eso no está bien.
DRIFTWOOD
¿Porqué no está bien?
FIORELLO
No lo sé. Quisiera volverlo a oír.
DRIFTWOOD
Dice que…“la parte contratante
de la primera parte será considerada
como la parte contratante de la primera parte”.
FIORELLO
Sí. Sí. Esta vez parece que suena mejor.
DRIFTWOOD
A todo se acostumbra uno. Si usted
quiere lo leo otra vez.
FIORELLO
Tan sólo la primera parte
DRIFTWOOD
Sobre la parte contratante
de la primera parte
FIORELLO
No. Sólo la parte de la parte
contratante de la primera parte.
DRIFTWOOD
Dice que…“la parte contratante
de la primera parte será considerada
como la parte contratante de la
primera parte. Y la parte contratante
de la primera parte será considerada
en este contrato…”.
Oiga. ¿Por què hemos de pelearnos por una tontería como ésta?. La cortamos.
DRIFTWOOD arranca la parte superior de su contrato
FIORELLO
Sí. Es demasiado largo.
(también arranca la
parte superior de
su contrato)
¿Qué nos queda ahora?
DRIFTWOOD
Todavía más de medio metro.
Ahora dice…”La parte contratante
de la segunda parte será considerada
como la parte contratante de la
segunda parte”.
FIORELLO
Eso sí que no me gusta nada
DRIFTWOOD
¿Qué le encuentra?
FIORELLO
Nunca segundas partes fueron buenas.
DRIFTWOOD
El otro día vi un partido de fútbol
y la segunda parte fue mejor que la
primera. Le pegaron al árbitro y todo.
FIORELLO
Escuche. ¿Por qué no hacer que la
primera parte de la segunda parte
contratante sea la segunda parte
de la primera parte?
DRIFTWOOD
En vez de discutir qué le parece
a usted si…
DRIFTWOOD arranca otra vez la parte superior de su contrato. FIORELLO hace lo mismo con el suyo.
DRIFTWOOD
Aquí hay una cláusula que le va
a volver a usted loco de alegría.
Ya lo verá.
FIORELLO
No. No me gusta
DRIFTWOOD
¿Qué no le gusta?
FIORELLO
Sea lo que sea no me gusta.
DRIFTWOOD
No vamos a romper nuestra vieja
amistad por una cosa sin importancia.
¿Listo?.
FIORELLO
¿Listo?
Ambos arrancan otro pedazo de la parte superior de sus respectivos contratos
FIORELLO
Ahora en esta parte que sigue hay
una parte que no le gustará.
DRIFTWOOD
Bien, su palabra es suficiente para mí.
(Vuelven a arrancar
otro pedazo.)
Dígame ¿la mía es suficiente para usted?
FIORELLO
Desde luego que no.
DRIFTWOOD
Bueno, quitemos un par de cláusulas.
(Y quitan otro trozo de
papel de sus contratos)
“La parte contratante de la octava parte…”.
FIORELLO
No
DRIFTWOOD
¿No?
FIORELLO
He dicho que no.
DRIFTWOOD
“La parte contratante de la…”
FIORELLO
No. Eso tampoco.
DRIFTWOOD
¿No?
FIORELLO
No. Oiga ¿cómo es que mi contrato
es más pequeño que el de usted?
DRIFTWOOD
No lo sé. Seguramente será porque
usted es más “chico” que yo.
De todos modos estamos de acuerdo.
¿Verdad?
FIORELLO
Sí. Eso sí.
DRIFTWOOD saca una pluma y se la tiende a FIORELLO
DRIFTWOOD
Entonces ponga usted su firma ahí
y así el contrato será legal.
FIORELLO
Me olvidé de decirle que no sé escribir
DRIFTWOOD
¿No?. Es igual. La estilográfica no
tiene tinta. Pero el contrato está hecho.
¿No es eso?. Le obliga un contrato.
FIORELLO
Por completo
DRIFTWOOD
Aunque sea muy pequeño.
FIORELLO
Espere. Espere. ¿Qué dice en esta línea?
FIORELLO tiende su contrato a DRIFTWOOD para que lo lea.
DRIFTWOOD
Eso no es nada. Una cláusula común
a todos los contratos. Sólo dice… dice…
“si se demostrase que cualquiera
de las partes firmantes de este contrato
no se halla en el uso de sus facultades
mentales quedará automáticamente anulado
en todas las cláusulas”.
FIORELLO
Pero yo no sé si…
DRIFTWOOD
No se preocupe. Hay que tomarlo
en cuenta en todo contrato.
Es lo que llaman una cláusula sanitaria.
FIORELLO se echa a reír.
………
8.3.10
Marató o la superació

El diumenge 7 de març es va celebrar a Barcelona la Marató de la capital catalana. Més de deu mil atletes van participar en la carrera més dura i impressionant de l’atletisme. 42.195 metres de recorregut en una distancia històrica per la llegenda del seu origen. A l’any 490 abans de Crist, i d’això en fa uns quants anys, un soldat grec de nom Filípides, va fer per primera vegada la distancia. No va ser per competir, sinó simplement per fer arribar la noticia a Atenes, la capital grega, que l’exèrcit grec havia derrotat a l’exèrcit persa a la batalla de Marató. També diuen que després de donar la bona nova, va morir per l’esforç. Suposem que en aquella època ningú el va animar al llarg del recorregut i tampoc va trobar avituallaments amb taronges, llimones, fruits secs i aigua. La llegenda vol fer creure que la distancia exacte maratoniana era la que va fer en realitat. I potser seria millor no conèixer la veritat per fer la gesta més èpica. Però la realitat és que quan la Marató es va incorporar als Jocs Olímpics l’any 1896, era una llarga distancia aproximada als 40 quilòmetres. Va ser en el Jocs Olímpics de Londres de l’any 1908 quan es va fer oficial la distancia de 42.195 metres pel sol fet que era aquest el llarg recorregut des de la ciutat anglesa de Windsor fins a l’estadi White City de Londres. I els metres de més eren perquè la carrera acabés davant la llotja presidencial on esperava el Rei de la Gran Bretanya. Les coses no sempre són com creiem que van ser, per això serveix la historia, però en ocasions és més divertit creure la llegenda, menys per Filípides.
En aquesta marató de Barcelona no sé quants corredors coneixien la historia o la llegenda, però tan se val, allò important és participar. Tret dels primers que solen competir per guanyar, la resta competeixen per si mateixos, per reptes personals, per tenir el premi dels entrenaments diaris, per promeses pròpies, per situacions humanes que viuen la solidaritat d’uns pocs familiars i amics, o perquè sembla una distancia impossible i els éssers humans no sempre s’han mostrat gaire assenyats.
Dins les histories personals de cada any, destaquem gestes solidaries com la que protagonitzen un pare i una filla per recaptar fons per a la investigació del síndrome de Rett.
Maria, onze anys, que pateix aquesta síndrome, i el seu pare, Josele Ferré, que va empènyer el carro on anava la seva filla. El repte era acabar i recaptar un euro per cada metro, 42.195 euros, en un projecte de Sant Joan de Déu.
Van ser dos dels corredors més aclamats i encoratjats, no només per recórrer la distancia, sinó pel seu esforç de superació que com bé sabem, continua després de la carrera. Com va dir el pare valencià en una entrevista: “Veure’m empènyer el carro amb la meva filla Maria dóna ànims a molta gent, sobretot a pares amb nens discapacitats. Vull dir-los que s’ha de sortir i empènyer el carro contra la malaltia”.
Aquesta era la seva quarta marató conjunta i, com no, la van acabar. Cansats però amb més energia.
Només cal veure les fotografies que vam fer en el quilòmetre 37, que en diuen el mur perquè has fet el gran desgast físic i només et queda la resistència psíquica. I és en aquests darrers quilòmetres on a cap maratonià li falta el recolzament del públic, perquè allà on les cames no aguanten, la gent t’empeny a la victòria d’arribar per la causa personal i, en el cas de Josele i la seva filla Maria, per una que també hauria de ser de tots. I en 42.195 metres la gent que participava dins i fora va comprendre que la Marató no és una carrera qualsevol.

Text: Gabriel Martínez
Fotos: Surinyac i Laura Martínez.
18.2.10
Una vida en la red
Comenzó para pasear por los rastros o mercados de segunda y más manos y vio a la venta materiales muy personales, desde fotografías a pinturas, pasando por cartas íntimas, objetos que jamás nadie osaría vender ni esparcir fuera de la unidad de vida de la que es núcleo, uno mismo.
Los herederos directos no son garantía de respeto hacia todo lo que una persona ha generado como materiales personales y si no hay nadie, familiar o amigo, que asuma la responsabilidad de mantener la integridad de los objetos personales, estos terminan por pasar de unas manos a otras hasta que llegan a alguien que le es completamente ajeno, sin perdón si es familiar, falta de educación si alguien quiere hacer negocio. Pero los humanos ya lo dicen, el muerto está muerto y el vivo está vivo.
Después vivió el caso de un amigo que vio como la casa se le quemaba y todo quedaba en nada. El amigo ya no fue el mismo y de tan amargado dejó de serlo. Otro amigo murió en accidente y él no tuvo tiempo de revisar su biblioteca para encontrar los libros que le había dejado, la familia se lo había vendido todo, incluso la colección de novela negra que había reunido con devoción religiosa.
Empezó a pensar en su caso y visualizar todo su mundo hecho migajas por los mercados del domingo cuando no directamente a los vertederos y no necesariamente de materia orgánica. Y esto tenía un sentido: desaparecer para siempre, la muerte real. No sólo no te recuerda nadie, además nadie sabrá que has existido. Y si no cree en un ser superior, mala pieza por tejer cuando hay que buscar una excusa para responder al: ¿qué hacemos aquí?
Cuando leyó un artículo sobre la vida en red, lo tuvo claro. Estaba jubilado, la mujer se había enzarzado hacía años en otra aventura conyugal y sus dos hijos, la parejita, eran tan independientes que sólo se acordaban del padre cuando el Corte Inglés les recordaba la fiesta comercial. La perspectiva pues era que su paso por esta vida no era sólo volver al polvo sino además servir de anónimo abono de algún campo de zanahorias. Que su vida estuviera más pendiente de lo que pasaría cuando no exsistiera que vivir plácidamente sus últimos años, era algo que nadie podría entender si no fuera que en este mundo este hecho irracional tenía su razón, porque sus habitantes aplicaban el principio de la inmortalidad de una manera peculiar, llegar a destacar en vida para seguir vivo en las enciclopedias cuando estuviese muerto. De hecho hay gente que está muerta en vida, sólo hay que estar vivo en la muerte.
Compró lo mejor y más rápido en tecnologías informáticas y diseñó un plan, sin letra porque no habría un plan B. Vació una habitación y la convirtió en su núcleo, estanterías y cajones vacíos, mesa con ordenador, escáner y conexión permanente en red. Después fue haciendo viajes de ida y vuelta en el resto de la casa. Primero por lo visible, luego las partes escondidas, las olvidadas y finalmente las que hacen daño al recuerdo, porque nunca más volverán o porque en su momento fueron imprescindibles y ahora no se entiende porque lo fueron.
La rutina era la misma, la copia digital de todo y subirlo a la red siguiendo un orden estructural, cronológico o temático según los casos. El material original después de su conversión digital también se iba ordenando en estantes y cajones. Con el tiempo todo iba cogiendo un orden e incluso un sentido, porque objetos que estaban destinados a no ser nunca más protagonistas, volvían a tener una oportunidad y por el cariz que llevaba el caso, más allá del mueble.
Ni que decir tiene que la cosa tomó algún tiempo y la vida social murió antes de tiempo, pero no le importaba, porque como decía él cuando era un bromista, pasarse la vida para quedar bien tenía como recompensa llenar de gente su funeral, lo que el muerto siempre agradecería. Además, hasta los veinte años eran los verdaderos años de plenitud, a partir de entonces todo era un largo y monótono descenso, una constatación que brotaba después de hacer tres veces veinte.
Todo ello ocupaba su mente mientras la web crecía y crecía con todo tipo de material, las fotografías que habían vivido en diferentes soportes, negativos de blanco y negro y color, diapositivas ... cuentos, poesía, apuntes de escuela y universidad, recortes de diario, películas en súper 8 y todos los formatos de los últimos cuarenta años, dibujos, pinturas, y las mil y una aficiones que había coleccionado sin saber que las hacía.
También aquella familia caligráfica que bautizó con el nombre de Increíble y que ninguno de sus jefes había valorado en sus cuarenta años de trabajo en la imprenta. Cosas del trabajo, se dice.
Cuando le diagnosticaron un avanzado cáncer de estómago, casi había hecho las paces con su material de vida. Decidió no hacer el tratamiento para no tener que mostrar en la red su decadencia más absoluta y se dedicó a grabar pequeños fragmentos en primer plano sobre sentencias de vida, todas aderezadas con un excelente y punzante sarcasmo.
Y lo que no consiguió nunca en vida, lo fue en el último suspiro. La red, dicen, tiene estas cosas. Y sus sentencias de vídeo fueron de largo las más visitadas y comentadas. Concedió entrevistas a los medios y su foto fue portada el día después de su muerte. Su vida en red era el más destacado de las necrológicas. Y su familia lo encontró mucho de menos y lloró mucho.
Meses después nadie se acordaba y sus objetos personales pronto desaparecieron de la habitación y algún avispado hacía negocio.
Pero en la red todavía estaba vivo.
Años más tarde un grafista descubrió la Increíble y la respetó a ella y a su autor por lo que pasó a formar parte del mundo de la imprenta en papel y en pantalla. Quizá la gran mayoría no sabría nunca que la fuente de letra era suya, pero es de aquellos pequeños detalles que algún poeta diría una pizca de inmortalidad y él, mezclado con la tierra del campo de zanahorias, lo sabía valorar.
Una vida en xarxa
Va començar per passejar pels Encants o mercats de segona i més mans i va veure a la venda materials molt personals, des de fotografies a pintures, passant per cartes íntimes, objectes que mai de la vida ningú gosaria vendre ni escampar fora de la unitat de vida de la qual és nucli, un mateix.
Els hereus directes no són garantía de respecte vers tot el que una persona ha generat com a materials personals i si no hi ha ningú, familiar o amic, que assumeixi la responsabilitat de mantenir la integritat dels objectes personals, aquests acaben per passar d’unes mans a unes altres fins que arriben a algú que li és completament aliè, sense perdó si es familiar, falta d’educació si algú en vol fer negoci. Però els humans ja ho diuen, el mort és mort i el viu és viu.
Després va viure el cas d’un amic que va veure com la casa se li cremava i tot quedava en un no res. L’amic ja no va ser el mateix i de tan amargat va deixar de ser-ho. Un altre amic va morir en accident i ell no va tenir temps de revisar la seva biblioteca per trobar els llibres que li havia deixat, la família s’ho havia venut tot, fins hi tot la col·lecció de novel·la negre que havia aplegat amb devoció religiosa.
Va començar a pensar en el seu cas i va visualitzar tot el seu món fet engrunes pels mercats de diumenge quan no directament als abocadors i no necessariament de matèria orgànica. I això tenia un sentit: desaparèixer per sempre més, la mort real. No només no et recorda ningú, a més ningú sabrà que has existit. I si hom no creu en un ésser superior, mala peça al teler quan s’ha de buscar una excusa per respondre al: què hi fem aquí?
Quan va llegir un article sobre la vida en xarxa, ho va tenir clar. Estava jubilat, la dona s’havia embrancat feia anys en una altre aventura conjugal i els seus dos fills, la parelleta, eren tan independents que només se’n recordaven del pare quan el Corte Inglés els hi recordava la diada comercial. La perspectiva doncs era que el seu pas per aquesta vida no era només tornar a la pols sinó a més servir d’anònim adob d’algun camp de pastanagues. Que la seva vida estigués més pendent del que passaria quan no hi fos que viure plàcidament els seus darrers anys, era quelcom que ningú podria entendre sinó fos que en aquest món aquest fet irracional tenia la seva raó, perquè els seus habitants aplicaven el principi de la immortalitat d’una manera peculiar, arribar a destacar en vida per continuar viu a les enciclopèdies quan fos mort. De fet hi ha gent que està morta en vida, només cal estar viu en la mort.
Va comprar el millor i més ràpid en tecnologies informàtiques i va dissenyar un pla, sense lletra perquè no hi hauria un pla B. Va buidar una habitació i la va convertir en el seu nucli, prestatgeries i calaixos buits, taula amb ordinador, escàner i connexió permanent en xarxa. Després va anar fent viatges d’anada i tornada a la resta de la casa. Primer per allò visible, després les parts amagades, les oblidades i finalment les que fan mal al record, perquè mai més tornaran o perquè en el seu moment van ser imprescindibles i ara no s’entén perquè ho van ser.
La rutina era la mateixa a cop de còpia digital i pujar-ho tot a la xarxa seguint un ordre estructural, cronològic o temàtic segons els casos. El material original després de la seva conversió digital també s’anava ordenant en prestatges i calaixos. Amb el temps tot anava agafant un ordre i fins hi tot un sentit, perquè objectes que estaven destinats a no ser mai més protagonistes, tornaven a tenir una oportunitat i pel caire que duia el cas, més enllà del moble.
No cal dir que la cosa va portar el seu temps i la vida social va morir abans de temps, però no li feia res, perquè com deia ell quan era un bromista, passar-se la vida per quedar bé tenia com a recompensa omplir de gent el seu funeral, cosa que el mort sempre agrairia. A més, fins els vint anys eren els veritables anys de plenitud, a partir de llavors tot era una llarga i monòtona davallada, una constatació que brollava després de fer tres vegades vint.
Tot plegat ocupava la seva ment mentre la web creixia i creixia amb tot tipus de material, les fotografies que havien viscut en diferents suports, negatius de blanc i negre i color, diapositives… contes, poesia, apunts d’escola i universitat, retalls de diari, pel·lícules en súper 8 i tots els formats dels darrers quaranta anys, dibuixos, pintures, i les mil i una aficions que havia col·leccionat sense saber que les feia.
També aquella família cal·ligràfica que va batejar amb el nom de Increïble i que cap dels seus caps havia valorat en els seus quaranta anys de treball a la impremta. Coses de la feina, es diu.
Quan li van diagnosticar un avançat càncer d’estómac, gairebé havia fet les paus amb el seu material de vida. Va decidir no fer el tractament per no haver de mostrar a la xarxa la seva decadència més absoluta i es va dedicar a enregistrar petits fragments en primer pla sobre sentencies de vida, totes amanides amb un excel·lent i punyent sarcasme.
I el que no va aconseguir mai en vida, ho va ser en el darrer sospir. La xarxa, diuen, té aquestes coses. I les seves sentencies de vídeo van ser de llarg les més visitades i comentades. Va concedir entrevistes als mitjans i la seva foto va ser portada el dia després de la seva mort. La seva vida en xarxa era el més destacat de les necrològiques. I la seva família el va trobar molt a faltar i el va plorar molt.
Mesos després ningú se’n recordava i els seus objectes personals aviat van desaparèixer de l’habitació i algun espavilat en feia negoci.
Però a la xarxa encara era viu.
Anys més tard un grafista en va descobrir la Increïble i la va respectar a ella i el seu autor de manera que va passar a formar part del món de la impremta en paper i en pantalla. Potser la gran majoria no sabria mai que la font de lletra era seva, però és d’aquells petits detalls que algun poeta en diria una engruna d’immortalitat i ell, barrejat amb la terra del camp de pastanagues, ho sabia valorar.



